Cerrando la brecha de financiamiento para la naturaleza: Un plan financiero para el planeta




Necesitamos más de medio billón de dólares para revertir la crisis mundial de biodiversidad. Aquí planteamos cómo conseguirlos.


I. El trazado de las tierras y los mares

¡La biodiversidad -la cantidad y variedad de especies de plantas y animales en el planeta- es esencial para la salud de nuestro plantea. Es, en esencia, la naturaleza toda, con otro nombre.

En la diversidad está la resiliencia: mientras mayor sea la variedad de especies en la Tierra, mayor capacidad tendrá el planeta de mitigar retos como el cambio climático, el crecimiento de la población o el agotamiento de recursos y mejor podrá adaptarse a ellos. También será mayor la capacidad para ofrecer un hogar adecuado a todas las especies que viven aquí, incluyendo a los humanos.

Sin embargo, la biodiversidad está a sufriendo un declive pronunciado y de largo plazo, impulsado en gran medida por el comportamiento humano. La Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Políticas sobre Biodiversidad y Servicios Ambientales de las Naciones Unidas (IPBES, por sus siglas en inglés) advirtió hace poco de que estamos explotando la naturaleza con mayor rapidez de la que ella necesita para renovarse. Si no cambiamos el curso, hasta un millón de especies conocidas podrían desaparecer antes de 2050, con terribles consecuencias para la salud planetaria.


Si alguna vez hubo una posibilidad de revertir esta tendencia, es ahora. Representantes de 196 países que forman parte de la Convención sobre Diversidad Biológica trabajarán a lo largo del próximo año para negociar un nuevo marco global para proteger la naturaleza y revertir este declive en biodiversidad que ya lleva décadas. Los negociadores están discutiendo áreas protegidas nuevas y más grandes, una mejor gobernanza de los recursos naturales y de los sectores que los usan, una mejor aplicación de las reglas y regulaciones existentes y, lo más abrumador, cómo pagaremos todo esto.

Mientras el mundo lidia con los impactos tanto financieros como sanitarios de la pandemia de COVID-19, es fácil decir que no podemos darnos el lujo de preocuparnos sobre la naturaleza ahora mismo, pero el costo de no hacer nada, tanto en términos ambientales como planetarios, es mucho mayor. De hecho, investigaciones del Foro Económico Mundial muestran que alrededor de la mitad del producto interno bruto depende en gran medida o moderadamente de la naturaleza.

No podemos tener sociedades sanas y prósperas si no protegemos a los sistemas naturales de los que dependen. Para lograr esto a largo plazo, necesitamos un cambio transformador sobre cómo valuamos la naturaleza en nuestras economías, pero esto no pasará de la noche a la mañana. Entretanto, debemos aumentar la catnidad que gastamos en proteger la naturaleza para frenar y detener la pérdida de biodiversidad. 

BICHEO, TASMANIA una ola iluminada se eleva en la oscuridad © Mathew Tildesley /TNC Photo Contest 2019


II. Cerrando la brecha

Para tener suficientes fondos para la protección de la naturaleza necesitamos saber exactamente cuánto gastamos hoy en día, y cuánto más necesitamos. En esencia, necesitamos determinar de qué tamaño son las brechas de financiamiento para la naturaleza. The Nature Conservancy (TNC), con el Paulson Institute y el Centro Cornell Atkinson para la Sostenibilidad, analizamos a profundidad esos datos, como parte de nuestro nuevo informe “Financiando la naturaleza: Cerrando la brecha financiera global de la biodiversidad”.

Estimamos que en 2019 el mundo gastó entre $124.000 millones de dólares y $143.000 millones de dólares en actividades que beneficiaron a la naturaleza de todo el mundo. Esto representa prácticamente el triple de lo que se destinaba a ella en 2012, pero sigue sin ser ni remotamente suficiente. Los gastos en subsidios para la agricultura, silvicultura, pesca que degradan la naturaleza son por lo menos cuatro veces mayores que el gasto que beneficia a la naturaleza.

Para revertir el declive en biodiversidad antes de 2030, necesitamos gastar entre $722.000 millones y $967.000 millones de dólares al año. Esto sitúa la brecha de financiamiento para la naturaleza en hasta $824.000 millones de dólares anuales.


Esto es substancialmente más de lo que se había estimado con anterioridad. ¿Por qué? Porque nuestro análisis es el primero que incluye los costos de hacer cambios en agricultura, infraestructura y otros sectores de alto impacto para que asuman modelos de negocio más sostenibles. Sin hacer cambios sustanciales en los sectores que impulsan la degradación de la naturaleza, no podremos detener la pérdida de biodiversidad, sin importar qué tan significativas sean nuestras acciones en otras áreas.

Por grande que pueda parecer esta brecha de financiamiento, hay algunas noticias esperanzadoras: podemos cerrar la brecha a un costo de menos del uno por ciento del producto global bruto. Para dimensionarlo, eso es más o menos equivalente al producto interno bruto de Polonia, o al del estado de Carolina del Norte, en Estados Unidos. Podriamos cerrar la brecha de financiamiento para la naturaleza con menos de lo que el mundo gasta en cigarrillos en un año, o en refrescos. Es prácticamente un error de redondeo al lado de los billones de dólares que los gobiernos del mundo están inyectando en sus economías a través de programas de estímulos, o de las decenas de billones que hay en el mundo en activos privados.




Presentamos aquí una serie de mecanismos que, si se implementan a la escala adecuada y se combinan con fondos filantrópicos, podrían liberar el financiamiento que necesitamos. Las soluciones vendrán de toda la sociedad. Algunos son nuevos instrumentos financieros para conseguir inversiones privadas, mientras que otros son cambios relacionados con políticas públicas. Muchos son gubernamentales, pero otros son llamados a las empresas privadas para que replanteen sus cadenas de suministros y sus inversiones. Todos son llamados a los individuos para que hagan más, sea como líderes gubernamentales, empresariales o financieros, o gente corriente, con interés en la salud del planeta.


Podriamos cerrar la brecha de financiamiento para la naturaleza con menos de lo que el mundo gasta en cigarrillos en un año, o en refrescos.

Cairns, Australia Pelícanos sobre el agua en el lago Cairns, Australia © David Clode


III. Reducir, producir, invertir

Si pensamos que la brecha de financiamiento para la naturaleza es un número monolítico -hasta $800.000 millones de dólares anuales- es apabullante, pero si dividimos esa cantidad en una serie de categorías más pequeñas y más manejables, cerrar la brecha parece factible.

De hecho, es posible que cerremos hasta la mitad de esa brecha sin conseguir nuevos financiamientos. Gran parte de lo que necesitamos es mejorar el despliegue de los fondos existentes y tomar decisiones políticas y de inversión más inteligentes, como cambiar el flujo de capital para que se aleje de comportamientos dañinos y se lo dirija a resultados que beneficien a la naturaleza. Otras recomendaciones requieren más bien dar un mayor impacto a cada dólar que ya estamos gastando.

Estimación del crecimiento del financiamiento resultante de la ampliación de los mecanismos propuestos para 2030




Hemos agrupado los enfoques que recomendamos en tres categorías: los que reducen el daño, los que generan nuevos ingresos y los que generan mayores beneficios al hacer un uso diferente de fondos existentes.


1. Reducir las actividades económicas dañinas [hasta $293.000 millones]


Reducir las actividades económicas que dañan la naturaleza reduce a su vez la necesidad de financiamiento para contrarrestar estos impactos. Los cambios en la forma en la que varios sectores operan -y en las operaciones que subsidian los gobiernos- pueden representar avances importantes en la tarea de cerrar la brecha de financiamiento para la naturaleza. Esto requerirá que mejoremos y escalemos las prácticas de gestión de riesgos en el sector financiero, reduzcamos, reorientemos los subsidios nocivos y reformemos las cadenas de suministro. * Vale la pena señalar que, si bien nuestro análisis no calcula un valor financiero específico para la gestión del riesgo de inversión en este momento, es poco probable que cerremos la brecha de financiamiento para 2030 sin una reforma también en esta área.
Redireccionar los subsidios perjudiciales: La reforma de los subsidios representa la mayor oportunidad para cerrar la brecha de financiamiento. Casi tanto como $542.000 millones de dólares anuales se gastan hoy en día en subsidios agrícolas, pesqueros y silvícolas que son dañinos para la naturaleza. Redirigir esos pagos para incentivar prácticas más sustentables beneficiaría a la naturaleza al mismo tiempo que mitigaría el cambio climático y mejoraría la seguridad alimentaria.
Mejorar la sustentabilidad de las cadenas de suministros: El impacto histórico de las cadenas globales de suministros en la naturaleza ha sido sobre todo negativo y se ha caracterizado por prácticas insostenibles en la agricultura y otras industrias. Sin embargo, un cambio hacia prácticas más responsables en la gestión de las cadenas de suministros abre la oportunidad de evitar los daños e inclusive impactar positivamente en la naturaleza.


2. Producir nuevos ingresos – [$296.000 a $416.000 millones]


Even if we greatly reduce harmful economic activity, we still need new sources of funding. The key is to generate revenue in smart, fair and equitable ways that promote the needs of nature while sharing the financial burdens among those who either profit most from biodiversity or can better afford it. Revenue generating mechanisms include:

Reformar las políticas fiscales domésticas: Los gobiernos tienen un poder significativo para influir y dirigir la economía en forma que aumente los ingresos y desanime las actividades que dañan a la naturaleza, incluyendo nuevas fuentes de financiamiento a través de impuestos, cuotas, condonación de deudas, créditos y tarifas. 

Expandir las finanzas verdes: El interés en las inversiones sostenibles ha explotado en los años recientes, pero las inversiones que directamente benefician a la naturaleza se han quedado atrás de las inversiones en infraestructura baja en carbono. Las instituciones financieras pueden ayudar al expandir las oportunidades de inversión en bonos verdes, créditos verdes con intereses bajos, bonos de impacto ambiental. Los gobiernos pueden ayudar al crear guías claras y estándares para estas inversiones. 

Aumentar los mecanismos de compensación ambiental: Las industrias agrícola, de infraestructura y extractivas que tienen impactos negativos en la naturaleza deberían compensar los daños que causan restaurando ecosistemas degradados o protegiendo ecosistemas en riesgo. Puesto de otra forma: ”si usted lo rompe, usted lo paga”.


3. Invertir más sabiamente – [$138.000-198.000 millones]


Además de reducir el daño y generar nuevos ingresos, está la pregunta de cómo usar las inversiones públicas y privadas que ya existen. Las instituciones ya están invirtiendo billones de dólares en infraestructura, mitigación del clima y asistencia para el desarrollo. Con cambios inteligentes en las políticas públicas podríamos redirigir muchos de estos pagos hacia inversiones que también generen dividendos para la naturaleza.
Aumentar la ayuda oficial para el desarrollo para la biodiversidad: Una mayor ayuda para las naciones receptoras ricas en biodiversidad por parte de las instituciones multilaterales y de las naciones donantes podría tomar la forma de condonación de deudas, donaciones directas o asistencia técnica en apoyo a las iniciativas de biodiversidad.
Invertir en infraestructura natural: Los arrecifes, bosques y humedales y otros sistemas naturales ofrecen hábitat para la vida silvestre al tiempo que generan importantes servicios, como el manejo del agua o la protección de las costas. En algunos casos, esta infraestructura natural puede ser más efectiva en costos que las soluciones ingenieriles.
Maximizar el potencial de la naturaleza para el clima: Proteger y restaurar las tierras naturales es una de las mejores formas de mitigar las emisiones de carbono. Al invertir en estas soluciones climáticas naturales, los gobiernos pueden lograr sus metas climáticas y proteger a la naturaleza. Incluir a los paisajes naturales en los mercados de carbono o aprovechar otros incentivos financieros genera más razones económicas para proteger la naturaleza.


Mecanismos clave para cerrar la brecha de financiamiento de la naturaleza mundial para 2030 (en $ B / año)



Es posible que podamos cerrar hasta la mitad de la brecha de financiación de la naturaleza sin nuevos fondos.
SUMATRA, INDONESIA La hermosa víbora azul es un depredador muy agresivo que se encuentra en Sumatra © Robin Yong/TNC Photo Contest 2019


IV. Poner el financiamiento en marcha


Toda nación, todo sector y todo ciudadano del mundo tiene un rol que jugar en la protección de la naturaleza. El declive y la degradación del mundo natural es un problema global que requerirá de una respuesta global que sea equitativa en términos de los sacrificios que se pidan a los participantes y en los beneficios que les reporten. Asegurar la participación de todos los grupos y la cooperación entre ellos será clave para cerrar la brecha.

Los cambios en los incentivos gubernamentales -incluyendo la reforma o redirección de subsidios- será clave para impulsar estos cambios. Las compañías pueden tener un mayor impacto en la reducción del consumo, en la compensación de las actividades extractivas con acciones de conservación de la biodiversidad, y en la implementación de programas que mejoren la eficiencia y la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de suministros.





Todos los países deben reconocer abiertamente y valorar el rol que la biodiversidad desempeña no solamente en los ecosistemas saludables, sino en las economías saludables. La naturaleza debe ser vista como un recurso finito que debe ser valorado y gestionado en forma sostenible. Equipados con una mejor comprensión de los beneficios de la biodiversidad, en particular los relacionados a la mitigación y adaptación al cambio climático, los líderes en los niveles mas altos de gobierno deberían incorporar la biodiversidad en el centro de sus políticas y decisiones legales y fiscales.




Mientras tanto, las instituciones multilaterales y los países donantes deberán desarrollar programas de ayuda oficial al desarrollo que apoyen a los países menos desarrollados que demuestren programas claros y sostenibles para detener la pérdida de biodiversidad. Los bancos y las instituciones financieras deberían también incentivar esfuerzos que aumenten la biodiversidad a través de políticas de préstamos y de sus prioridades en la materia.




Por ultimo, los ciudadanos y los consumidores juegan un papel clave en la protección de la biodiversidad, primero que nada, al entender el alcance del problema y las soluciones disponibles; segundo, al elegir apoyar y trabajar con compañías e instituciones de crédito que tienen compromisos similares con metas e iniciativas para la sostenibilidad a largo plazo. En los países democráticos, deberían votar por políticos que prioricen la protección de la naturaleza.


Cerrar la brecha no se trata solo de encontrar el dinero. Es una cuestión de prioridad: ¿Qué es lo que más valoramos en el mundo?
NEW FOREST, REINO UNIDO Helechos en el Parque Nacional New Forest en Reino Unido © Annie Spratt

V. El camino a seguir

El mundo natural siempre ha servido de inspiración y recurso para las sociedades y culturas humanas. En algún punto, sin embargo, el balance cambió y la naturaleza se hizo objeto de explotación. Hoy, no solamente nuestras aguas y tierras están contaminadas y exhaustas, sino que además el número y la variedad de plantas y animales -la diversidad de los seres que viven en la Tierra- está en un serio declive. Las crisis entrelazadas de la biodiversidad y del clima amenazan la vida en nuestro planeta como la conocemos.

Necesitamos reinvertir en nuestro planeta, pero cerrar la brecha de financiamiento de la naturaleza no es solo cuestión de encontrar el dinero. Es cuestión de priorizar: ¿Qué valoramos más en el mundo? Nuestra investigación muestra que mucho del financiamiento que necesitamos para proteger la naturaleza se origina en el sector privado, sin embargo, los gobiernos deben establecer las condiciones y los incentivos para que ese financiamiento fluya de forma tal que provoque resultados positivos para la naturaleza. En muchas formas, nuestro problema de financiamiento es un problema de políticas y regulaciones.

La XV Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica está programada para 2021 en Kunmig, China. Nunca ha habido un mejor momento para que los gobiernos del mundo enfrenten estos temas que mientras los países definen a fondo un “nuevo pacto para la naturaleza”. No todas las soluciones que construyan ahí funcionarán para todos los países, pero los líderes pueden identificar aquellas que sean más apropiadas para sus países y sus economías para desarrollar un plan que financie sus compromisos con la naturaleza. Colectivamente, podemos crear un plan financiero para el planeta.

Cuando lo logremos, los dividendos llegarán en forma de una resiliencia natural que nos beneficie a todos: mayor seguridad alimentaria, hídrica y económica; menor riesgo de pandemias; un clima más estable, y -esto es muy relevante- de beneficios intangibles que la naturaleza nos brinda todos los días. Es un pequeño precio a pagar.

Comentarios

  1. Se recomienda leer este artículo
    Completo.Describe visceralmente las necesidades reales del planeta

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