Repensar el futuro de las ciudades



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Aunque ocupan tan solo el dos por ciento de la superficie terrestre del planeta, las ciudades representan más del 60 por ciento del consumo mundial de energía, el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero y el 70% de todos los desechos. Shanghai, China ©Iakov Kalinin/ shutterstock.com

21/03/2018

¿Qué palabra te viene a la mente cuando piensas en “ciudades”? ¿Ajetreo? ¿Y cuando piensas en “bosques”? ¿Serenidad? ¿Y qué te parecería si las ciudades fuesen algo diferente?

Hasta la fecha, las ciudades han resultado en gran medida problemáticas para el medio ambiente. Ocupan tan solo el 2%  de la superficie de tierras del planeta. Sin embargo, representan más del 60% del consumo mundial de energía, el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero y el 70% de todos los desechos que se generan. Debido a su enorme impacto en la calidad del aire, el agua dulce, los recursos naturales y la energía, el actual crecimiento de las ciudades y las megaciudades es una tendencia preocupante. En 1990, había 10 megaciudades con más de 10 millones de habitantes. En 2014, se alcanzaban ya las 28 megaciudades. Hoy en día más del 50% de la población mundial vive en ciudades y para 2050 ese porcentaje aumentará al 70%.
Pero las ciudades no tendrían por qué ser así. Cada día surgen nuevas estrategias y tecnologías para hacer de las ciudades lugares más limpios, seguros y agradables para vivir, beneficiando tanto al medio ambiente como a los seres humanos que las han convertido en su hogar.

Descubre cómo aprovechan siete ciudades el potencial de los árboles urbanos:
1. Usar los parques para preservar la biodiversidad – En 2015, la ciudad de Johannesburgo (Sudáfrica) unificó todos sus parques en un solo organismo con el fin de reducir la confusión sobre las áreas de responsabilidad y garantizar un conjunto de normas comunes. El objetivo de la nueva entidad es construir y mantener más parques con los fondos existentes. Los parques, árboles y bosques bien gestionados en las ciudades y sus alrededores ayudan a contrarrestar el impacto que las urbes en crecimiento tienen en la pérdida de hábitats. Además, los parques y bosques mantienen y potencian la biodiversidad al proporcionar hábitats, alimentos y protección para muchas plantas yanimales.

2. Potenciar la felicidad con los árboles urbanos – En 2010, Vancouver (Canadá) adoptó una ambiciosa estrategia llamada “Vancouver verde” (Green Vancouver), con el fin de reducir el impacto ambiental de la urbe. Con diez objetivos, que incluían edificios ecológicos, transporte de bajo consumo de energía, cero desperdicios, agua y aire limpios y dando especial importancia al acceso a la naturaleza. La estrategia apuntaba a que, para 2020, todos los residentes vivan a cinco minutos a pie de un parque, vía verde u otro espacio verde, lo que obliga al municipio a plantar 150 000 árboles urbanos adicionales entre 2010 y 2020. Para 2014, la ciudad contaba ya con 37 000 nuevos árboles. Los estudios demuestran que los árboles aumentan la felicidad y reducen los niveles de estrés. Incorporarlos en paisajes urbanos hace de los barrios lugares más habitables y mejora el bienestar de sus residentes.



Los parques, árboles y bosques bien gestionados sirven como eficaces filtros de aire, eliminando los contaminantes nocivos y mitigando el impacto del cambio climático en las ciudades y sus alrededores. Izda: Beirut, Líbano © FAO/Mitri George/ Dcha: Vancouver, Canadá ©West Coast Scapes/shutterstock.com

3. Enfriar las ciudades de forma natural – En mayo de 2013, la Comisión Europea promovió el uso de infraestructuras verdes, que define como “red de espacios con vegetación natural de tipo agrícola o ajardinada pública o privada”. En respuesta, Barcelona (España) creó un Plan de Infraestructuras Verdes y Biodiversidad, donde corredores verdes conectan espacios urbanos con vegetación como bosques, parques y huertos. Los espacios verdes dentro de una ciudad y la ubicación estratégica de los árboles en áreas urbanas pueden enfriar el aire hasta en 8 grados centígrados, reduciendo la necesidad de aire acondicionado en un 30 por ciento.

4. Eliminar contaminantes del aire con bosques urbanos – Arnhem (Países Bajos) desarrolló un programa de bosques urbanos como parte de su nueva “Agenda Verde”. El gobierno municipal, junto con ONG y expertos, ayudó a crear e implementar la infraestructura verde en la ciudad. Los árboles urbanos son parte importante de esta iniciativa, porque sirven como eficaces filtros de aire, eliminando los contaminantes dañinos. También almacenan carbono que ayuda a mitigar los efectos del cambio climático en las zonas urbanas y sus alrededores.

5. Promover estilos de vida saludables con espacios verdes – En 2004, la Administración Estatal de Silvicultura de China lanzó oficialmente el programa “Ciudad forestal nacional” con un fuerte respaldo de políticas nacionales y una participación exitosa de la comunidad local. Tenía dos objetivos principales: plantar árboles y “desarrollar una mentalidad ecológica” entre sus ciudadanos. Para adquirir el estatus de ciudad forestal nacional, una urbe debe cumplir con 38 estándares e indicadores en las áreas de administración y organización, gestión y desarrollo forestal. En 2015, más de 170 ciudades y 12 provincias participaron activamente en el programa “Ciudad forestal nacional”. La cobertura arbórea en estas comunidades urbanas había aumentado al 40% o más, frente a menos del 10% en 1981. Nueve ciudades en el delta del río de la Perla en el sur de China se convertirán en la primera agrupación de ciudades forestales nacionales del país, que deberá completarse en 2020. Los espacios verdes urbanos –incluidos los bosques–, fomentan estilos de vida activos y saludables, mejoran la salud mental, previenen enfermedades y proporcionan un lugar para que las personas hagan vida social.

Los espacios verdes urbanos mejoran la salud mental, previenen enfermedades, fomentan estilos de vida activos y saludables y proporcionan un lugar para que las personas socialicen. Brasil © FAO/ Castellan André da Cunha

6. Plantar árboles que suministran alimentos y medicinas a la población local – En la Península Arábiga en general y en los países del Golfo como los Emiratos Árabes Unidos y el Sultanato de Omán en particular, se plantan y cultivan palmeras de forma específica en las calles para producir dátiles destinados a la “sadaqua”, que significa “caridad”. En Abu Dhabi, por ejemplo, se cultivan varios millones de palmeras datileras en las avenidas para que los transeúntes realicen su propia cosecha, mientras que el resto lo recolectan los municipios. Del mismo modo, en muchas casas en las ciudades del Sudán, se siembran palmeras para producir frutos que se consumirán en casa o se ofrecerán a los huéspedes en Ramadán y otras ocasiones importantes. Junto con muchos otros beneficios, los árboles aportan también a la población local frutas, frutos secos y hojas que sirven de alimentos o medicamentos y destinados al consumo doméstico o como fuente de ingresos.

7. Desarrollar bosques plantados para reducir la presión sobre los bosques naturales – Dhaka tiene una población de más de 14 millones de habitantes y una tasa de pobreza del 30%. En 2006, la FAO analizó la contribución de los bosques urbanos a los medios de subsistencia de las personas pobres de la ciudad y descubrió que la silvicultura urbana puede mejorar su calidad de vida al proporcionar, por ejemplo, empleos en viveros y otras industrias relacionadas con los bosques. La mayoría de los pobres en Dhaka carecen de acceso a los servicios urbanos, como electricidad y agua potable; la silvicultura urbana puede ayudar a cubrir estas carencias suministrando combustible de madera y ayudando a purificar el agua. El combustible de madera procedente de árboles urbanos y bosques plantados en las afueras de las ciudades proporciona energía renovable para cocinar y calentar y reduce la presión sobre los bosques naturales. Estos bosques también ayudan a filtrar y regular el agua, contribuyendo al suministro de agua potable de buena calidad para millones de personas.
Los árboles urbanos y las ciudades sostenibles no son solo opciones ambientales. Existen también muchos beneficios económicos de los árboles y bosques urbanos. En la ciudad de Londres, se estima que los árboles ayudan a ahorrar 260 millones de libras esterlinas cada año en los costes de energía de los edificios. Los bosques en las ciudades y áreas circundantes generan turismo, crean decenas de miles de puestos de trabajo y sirven a los planes de embellecimiento de las ciudades, llevando a economías verdes dinámicas y prósperas.
Por diversas razones –y hay muchas–, los bosques urbanos deberían incluirse en la forma en que repensamos nuestras ciudades actuales y futuras. El medioambiente y ciudadanos del futuro nos lo agradecerán.

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