El hidrógeno verde, el combustible que está cada vez más cerca




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Los planes de recuperación económica y energéticos redoblan la apuesta por esta alternativa


Llega donde las energías renovables no llegan. Este es el gran punto fuerte del hidrógeno verde, que es aquel que se produce a partir de agua y con electricidad de origen renovable. Sus principales frenos hasta ahora han sido su elevado precio de producción y la falta de regulación. Pero esta tecnología ya está “lista para el gran momento”, según declaraciones recientes del director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol.

Acelerar su avance requiere aumentar la inversión en I+D+i, y en esto está la Comisión Europea, que destinará al hidrógeno hasta 30.000 millones de euros durante los próximos diez años. También la futura ley de Cambio Climático y Transición Energética española apunta a este combustible como vector energético clave. Más localmente, el Institut Català de l’Energia (Icaen) acaba de poner en marcha la Taula de l’Hidrogen, en la que 40 empresas, entidades y administraciones trabajarán conjuntamente para impulsar su uso.
Inversión


La UE quiere dedicar hasta 30.000 millones de euros al hidrógeno en diez años

La presión del mundo empresarial está detrás de estas decisiones administrativas. Las eléctricas Iberdrola, Enel (Endesa) y EDP y las compañías del sector de las renovables A kuo Energy, Baywa Re, Vestas, MHI Vestas y Örsted se han unido a las patronales europeas de las energías renovables SolarPower Europe y WindEurope para lanzar la iniciativa Choose Renewable Hydrogen. Enagás, por su parte, está desarrollando un plan para convertir España en un hub que exporte hidrógeno verde al resto del continente. Coincide en la estrategia la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2), para quien España podría convertirse en un país líder en producción de hidrógeno verde.

Carga de un vehículo con hidrógeno

¿Qué tiene de especial este combustible? “Es una alternativa renovable a todos aquellos usos energéticos que no se pueden electrificar y que dependen aún de los combustibles fósiles, sobre todo en el ámbito industrial”, explica Javier Brey, presidente de AeH2. Manel Torrent, director del Icaen, señala otro punto fuerte: “La capacidad para compensar los desajustes entre producción y consumo de energía renovable, puesto que se puede fabricar hidrógeno cuando sobra electricidad y consumirlo cuando la oferta de electricidad supera la demanda, porque sirve para almacenarla a largo plazo”.

Otro uso es como combustible para vehículos de gran tonelaje y que recorren grandes distancias. Existen ya furgonetas, camiones, autobuses, trenes y embarcaciones marítimas propulsadas con hidrógeno, y la gran esperanza es que los aviones lo utilicen también. Otra utilidad potencial es su inyección a la red de gas natural, primero en un pequeño porcentaje y, a la larga, como sustituto de este gas de origen fósil.
Cifras


Los costes de producción caerán el 40% en una década

“Se trata de una solución integral porque es aplicable al ámbito industrial, residencial y a la movilidad”, señala Albert Tarancón, investigador Icrea en el Institut de Recerca en Energia de Catalunya (Irec), centro perteneciente al Clúster de l’Energia Eficient de Catalunya (CEEC). Además se trata de un combustible que no emite dióxido de carbono (CO2), principal gas causante del calentamiento global, puesto que “para la obtención del hidrógeno verde se necesita agua y electricidad de origen renovable, con lo que el resultado de su combustión es vapor de agua”, explica Javier Brey.

Se estima que los costes de producción del hidrógeno van a reducirse en un 40% en los próximos diez años.

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