Por qué las redes 5G van a cambiar la economía y la sociedad

JON OLEAGA / J. M. SÁNCHEZ

Futuro y presente se están uniendo gracias a internet. Es el pilar de todo en estos momentos, creador de valor. Como ha estado ocurriendo en los últimos años en la feria Mobile World Congress, las redes 5G fueron indiscutibles protagonistas del evento de tecnología móvil más importante del mundo. Pero su importancia trasciende de la mera movilidad, ya que anticipa la llegada de un nuevo modelo productivo gracias a la hiperconectividad.

Y su impacto, se cree, será importante. Nuevos trabajos, nuevos procesos, nuevos modelos de negocios se implantarán en el momento en el que se hayan desplegado. Y, con ello, se inauguará –según los expertos– un mundo donde no solo las velocidades de conexión serán más altas, sino que se podrá conducir, por ejemplo, un coche a distancia, ahorrando con ello costes en desplazamientos. Lo ha demostrrado un proyecto de coche conectado de Telefónica en colaboración con Ericsson.

Han conseguido que sea posible conducir remotamente un vehículo de pequeñas dimensiones situado a 50 kilómetros de distancia y bajo una latencia de 30 milisegundos, inferior a lo que son capaces de captar los sentidos de un ser humano. De esa manera, la respuesta del volante, la imagen y el cart, estaban perfectamente sincronizadas en tiempo real, transfiriendo la friolera de 32 GB por segundo, entre imagen, y datos del vehículo.

Mientras que en el pasado hablábamos del 5G como un ente teórico, desde este año es la primera vez que hemos podido ver los primeros prototipos funcionales de los que serán los protagonistas del cambio. Y da la sensación que se ha avanzado mucho al respecto después de las primeras pruebas teóricas y las previsiones más o menos verosímiles.
Primeras pruebas en laboratorio

La idea es que para 2020 ya estén disponibles las primeras conexiones comerciales, pero el trasvase hacia un nuevo tipo de red requiere inversión, infraestructuras nuevas, apoyo de diferentes sectores, desarrollo de sistemas compatibles como para pensar que de la noche a la mañana tendremos todo listo. No obstante, los resultados obtenidos por diferentes marcas implicadas en este momento da pie a considerar que se cumplirán los plazos y que la tecnología avanza más rápido.

El 5G va a cambiar la economía y la sociedad hasta un punto que no nos podemos llegar a imaginar. Los objetos y máquinas conectadas, nos llevarán a una nueva era de automatismo y eficiencia, que algunos podrían denominar como la tercera revolución industrial. Realmente no sabemos qué aplicación tendrá el 5G en el futuro. La tecnología puede ser a veces predecible; los seres humanos, no. Parece una frase hecha, pero no tenemos más que remitirnos a, por ejemplo, el despliegue de las conexiones 3G, que no estaban pensada en un principio para los «smartphones», que llegaron después.

Con el 4G y la alta velocidad móvil se ha dado un importante paso en los últimos años y es de esperar que con el nuevo 5G, que las empresas implicadas (telecomunicaciones, operadoras, tecnológicas) están creando actualmente el protocolo y estandarización, también ocurra igual. La idea es alcanzarlo durante este año, pero eso quiere decir que a día de hoy no existe prácticamente el modelo de nuevas conexiones. «El 5G es mucho más que la comunicación en sí, va a traer cambios en la sociedad y la economía. Sectores que no estaban digitalizados, como la agricultura, se transformarán creando nuevos modelos y oportunidades de negocio», apunta a este diario Sara Mazur, vicepresidente y directora de investigación de Ericsson.

La importancia del 5G radica en que posibilitará el desarrollo del «Internet de las cosas» y la comunicación e inteligencia entre máquinas, lo que nos llevará a la próxima revolución industrial. El 5G -según se cree- solventará dos problemas de nuestro actual 4G. El primero es que éste no optimiza las conexiones, siendo la misma para una persona que está viendo video en alta resolución que un termostato que envía la temperatura a un teléfono, lo que termina saturando las redes.

Huawei ha apostado este año por la nube total. Al fin y al cabo, la evolución al 5G nos va a llevar a un mundo donde toda la inteligencia del sistema se producirá en la nube, con millones de fuentes de datos que administrar y gestionar. Algo que requerirá de todo una nueva generación de servicios en la nube, y que superan la capacidad de procesamiento actual. Junto a Audi y Vodafone se han lanzado a por un coche conectado que utiliza una tecnología intermedia entre el 4G y 5G, lo que permite conectar a los vehículos entre sí, mejorando la seguridad y la gestión del tráfico.
Resolver varios problemas

La era del 5G creará diferentes conexiones con diferentes características dependiendo de la demanda del dispositivo, permitiendo así, que cientos de máquinas se puedan conectar a internet de forma inalámbrica. El segundo problema a resolver es la latencia, es decir, la velocidad de la respuesta de la conexión. En 4G no es lo suficientemente rápida como para soportar, por ejemplo, el coche autónomo con total seguridad.

Técnicamente, el 5G ya es una realidad (al menos en pruebas de laboratorio y ensayos públicos a menor escala) a pesar que faltan flecos por resolver. Es la primera vez que hemos podido ver prototipos reales de 5G. Desde antenas a coches autónomos o teléfonos móviles como el de ZTE, el Gigaset, que ya está preparado para ser compatibles con este tipo de conexiones, aunque a día de hoy su propietario no pueda aprovecharlo.
Colaboración entre empresas

La clave de esta nueva era tecnológica pasa por la colaboración entre empresas. Ninguna va conseguir salir adelante por sí sola. Por eso nos encontramos con productos fruto de la colaboración de varias o muchas empresas, como es el caso del coche conectado de Intel, entre Ericsson y BMW. Un hecho sin precedentes, que ha llevado a toda la industria y a antiguos competidores a enterrar el hacha de guerra. Y a trabajar codo con codo.

Otro detalle a tener en cuenta es que el 5G llegará primero a la industria, donde más se notará su impacto unido al «Internet de las cosas». Donde las máquinas serán capaces de «hablar» entre ellas en tiempo real gracias a la baja latencia del 5G. Entraremos de lleno en la tercera revolución industrial, produciendo con una eficiencia nunca vista hasta ahora. No estamos hablando de una revolución tecnológica, sino más bien de una evolución, como comentan a ABC diversas fuentes de empresas del sector.


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