Obama: «Los problemas sociales más urgentes son humanos, no tecnológicos»

Nuestra democracia te necesita. Si algo no te gusta y quieres cambiarlo, da un paso al frente». Fueron las palabras con las que Barack Obama se despedía como el 44º presidente de Estados Unidos en su último discurso público tras la victoria de Donald Trump y que hoy han vuelto a resonar entre las filas de butacas del Hotel Madrid Marriott Auditorium. El exmandatario ha sido el encargado de presidir la Cumbre de Innovación Tecnológica y Economía Circular 2018 celebrada en la capital.
La visita a España de uno de los presidentes más populares de la historia según los rankings no ha sido el único motivo por el que más de 1.000 personas se han congregado para escucharle. Detrás del repiqueteo de las cámaras de los smartphones, su presencia en esta Cumbre marca un hito para todos aquellos actores –Administraciones, empresas, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación– que contemplan la causa climática y el desarrollo sostenible como una prioridad en sus agendas. En el encuentro también han participado algunos políticos españoles como Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, Pablo Casado, candidato a la presidencia del PP, o María Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo de España, quien ha clausurado el acto; los Premios Nobel Christopher Pissarides, Finn Kydland y Barry Barish; así como diversos líderes de opinión nacionales e internacionales, entre ellos, Cristina Garmendia, presidenta de Cotec, Bernardo Kliksberg, asesor Naciones Unidas y reputado experto en sostenibilidad, y Rebeca Minguela, fundadora y CEO de Clarity.
«En las democracias, especialmente en países grandes, como Estados Unidos o España, siempre van a existir discusiones. Es un sistema caótico, pero que merece la pena», ha señalado Obama durante una entrevista conducida por Juan Verde, presidente de Advanced Leadership Foundation y consultor político que trabajó mano a mano con el presidente durante su mandato en la Casa Blanca. «Parafraseando a Churchill, la democracia es el peor de los sistemas políticos, a excepción del resto. Hemos podido comprobar que las ventajas de la democracia exceden sus desventajas», ha declarado Obama.
En este sentido, ha calificado de «frustrante» la «falta de ganas» para negociar sobre determinadas cuestiones globales. «Creo firmemente que el progreso humano solo es posible a través de la razón. Esa noción de que la política se tiene que basar en el resentimiento es muy peligrosa. Genera temores, cuando debiera contrarrestarlos. Lo estamos viendo con el auge de los nacionalismos, que algunos defienden tan ferozmente, rozando el tribalismo. Las democracias no funcionan sin un sentido común de espacio compartido que trascienda nuestras diferencias».
El líder político se ha mostrado especialmente preocupado por el fenómeno de la posverdad, un término que ya hemos integrado en nuestro vocabulario y que descansa sobre esas resbaladizas fake news que han colonizado las redes sociales. «Lo que más me inquieta de las democracias de los países Occidentales es que ni siquiera nos ponemos de acuerdo respecto a la verdad. Si vemos, por ejemplo, Fox News en Estados Unidos, observamos una realidad radicalmente distinta a la que describe The New York TimesPodemos discutir sobre las causas del cambio climático, o sobre su importancia, pero no sobre su existencia.Que alguien diga que el cambio climático no es real, que se trata de una conspiración de los chinos contra Estados Unidos, es que no estamos hablando de lo mismo», ha alertado.
«La buena noticia es que, a pesar del rechazo del Gobierno actual hacia las políticas de sostenibilidad, las empresas y los ayuntamientos han abrazado los objetivos marcados en el Acuerdo de París», ha recordado. «La mala noticia –ha continuado– es que en algunos lugares de India, China, África o Latinoamérica el desafío más urgente para sus Gobiernos es sacar a millones de personas de la pobreza y aumentar el nivel de vida, por lo que, legítimamente, no están poniendo el foco en la sostenibilidad ambiental». Sin embargo, ha querido dejar constancia de la rentabilidad, cada vez mayor, de la descarbonización: «Estamos viendo cómo el coste de las energías renovables continúa reduciéndose, y que pueden resultar competitivas respecto a otras fuentes. El desarrollo sostenible no tiene que entrar en conflicto con el desarrollo económico».
El exmandatario ha insistido a lo largo de su intervención en la importancia de la educación como pasaporte hacia unas sociedades más humanas e integradoras: «Tenemos que encontrar maneras con las que alentar a los jóvenes a desarrollar nuevas formas de organización de nuestra sociedad. De reaccionar y tomar el control de estas fuerzas que están alterando la democracia. La mayoría de los problemas a los que nos enfrentamos son humanos, no tecnológicos. Tenemos que educarles para que piensen de forma creativa y colaborativa, para que sean capaces de trabajar en equipo para la resolución de problemas».
«Cuando veo la reducción de presupuesto en ciencia y en educación básica, pienso que estamos cometiendo un grave error. Hoy, en algún lugar, hay un niño que algún día podría descubrir la cura contra el cáncer, una nueva fuente de energía que resuelva los efectos del cambio climático o la manera de alimentar al mundo. Pero, para permitir esos nuevos hallazgos, hay que invertir en formación y en innovación», ha reivindicado. Y ha puesto el acento en la necesidad de volver a dotar de significado a la democracia a través de la participación. «En Estados Unidos tenemos un nivel de abstención elevadísimo. Para transmitir a los jóvenes el mensaje de que la democracia la hacemos las personas, unidas, les suelo hacer siempre la misma pregunta: ‘Si no dejaríais que vuestra abuela decidiera vuestra ropa, ¿porque vais a dejar que elija a quien os gobierne?’».
El expresidente ha sellado su discurso con una profunda reflexión sobre el progreso, ese no-destino al que solo se llega caminando: «El progreso puede ser dolorosamente lento y nunca está garantizado, pero la historia de la humanidad nos dice que el momento actual es en el que todos preferiríamos haber nacido.

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